PRORROGADA HASTA EL 13 DE JUNIO

"DIVERTIMENTOS"

JAVIER HUECAS

ESCULTURAS EN GRES

 

Del 2 de mayo al 2 de junio del 2019 

 La exposición de Javier Huecas "Divertimentos"*, nace, a diferencia de la mayoría de su obra escultórica ( seria y a menuda envuelta en un halo de pesimismo) como "diversión risa o divertimento", pequeñas obras surgidas de restos de barro, que se han prestado a la ironía y diversión, no es una obra duramente pensada, no es un fruto perfecto, son un montón de esculturas que han surgido este año después de las duras exposiciones "avergonzados"(Arte21, 2016) y la "condición humana" (Universidad de Almería 25 Aniversario, 2018)

 

La exposición se compone de una selección de 70 piezas de diferentes tamaños y 5 acrílicos sobre papel, cuyos temas son: pájaros, formas marinas, animales terrestres, figuras humanas y 5 pinturas con el tema de la cuchara.

 

Divertimento Rae: ‘Acción y efecto de divertirse’ y ‘diversión o pasatiempo’

Divertimento Wikipedia:El divertimento es una forma musical que fue muy popular durante el siglo XVIII, compuesta para un reducido número de instrumentos. Los divertimentos solían mostrar un estilo desenfadado y alegre.

FIGURAS GRANDES

 

ANIMALES

 

FORMAS MARINAS

 

CUCHARAS

 

 

Javier Huecas Divertimentos

 

La exposición de Javier Huecas, “Divertimentos”, es un libro de magia. O también, el gabinete alucinado de un singular naturalista. Un libro de magia en el que el pintor se convierte en un vínculo entre el ser humano y la naturaleza. Libro por su vocación enciclopédica, por ser un catálogo que bien podría haber salido de las páginas de un códice medieval, formar parte de un tratado de la Ilustración o ser un volumen aún inimaginable escrito dentro de 1000 años. Magia, por la deslumbrante revelación de las maravillas insospechadas del mundo: como si de un Marco Polo contemporáneo se tratase, Huecas nos acerca lo lejano. Un gabinete de naturalista porque esta muestra hunde sus raíces en otros episodios de su propia obra, como el Museo de Naturalezas Muertas, donde la atracción del abismo se reflejaba en la pregunta: ¿dónde está la última ola que llegó a las costas del siglo XIX?

 

Las obras se suceden y casi se perciben en sus urnas, aunque no existan, guardadas como tesoros nunca antes revelados. Animales fantásticos, previos o posteriores al mundo, miniaturas, ejemplos de los arquetipos humanos, olas detenidas que se vuelven labios, pájaros que se desdibujan en una naturaleza que disuelve sus formas dulcemente antes de desaparecer, niñas tintineantes en su juego, cráneos de cerebro dentado, reyes, monjes, damas elegantes. Esculturas de pequeño formato, esmaltadas con exquisito cromatismo junto a una breve serie de dibujos casi mudos, plenos de transparencia. Un divertimento que podría resumirse como la introducción de un espíritu burlón en un museo de historia natural, esas catedrales científicas que durante el siglo XIX fascinarían a una población ávida de conocimiento y sorpresa. “Divertimentos” es el museo impregnado del afilado y personal humor, también de la denuncia, de un poeta plástico.

 

El artista se muestra aquí como un naturalista capaz de juguetear con su universo propio. No hace mucho, Huecas hablaba del privilegio de poder contemplar, antes que nadie, aquello que surgía en la soledad de su estudio. La creación, pues, como un viaje, el único decente en un mundo avocado a la destrucción, en el que lo salvaje es una excepción, donde la insoportable invasión del ser humano lo escinde de la naturaleza casi como si de un artista romántico se tratase. Solo que en este caso hablamos de una escisión real, matérica y moral, sin vuelta atrás, que supone un verdadero estado de emergencia. Aunque, finalmente, hasta en la desesperanza puede haber una cierta cabida para el divertimento y el juego, para la

irremediable luminosidad que, de una forma u otra, siempre atraviesa la herida en la obra de Huecas.

 

 

José Miguel Gómez Acosta.

Publicado en la voz de Almería el 23/05/2019